sábado, 22 de julio de 2017

Trementina para equilibrar la Acetilcolina

En artículos anteriores hablamos sobre las propiedades de los terpenos de la Trementina, según la documentación científica. Recordemos:

Campo de acción de los terpenos a-b pinenos contenidos en la trementina:

• Lipofílico - disuelve grasa
• Bactericida - destruye bacterias
• Fungicida - destruye hongos
• Insecticida - mata insectos
• Actúa contra osteoclastos - positivo en osteoporosis
• Anticarcinogénico - citotóxico sobre células cancerosas (pero no de células sanas como los glóbulos rojos u organismos enteros)
• Pesticida - destruye plagas de animales y plantas
• Antioxidante – impide la formación de óxidos
• Sedante – Tranquilizante
• Diurética – elimina agua
• Inmunoestimulante – activa el sistema inmunitario
• Antiinflamatoria – reduce o combate inflamación
• Anticonvulsivo – combate convulsiones
• Hipoglucemiante – disminuye glucosa en sangre
• Capaz de expulsar xenobióticos – elimina químicos sintéticos

Hay otra característica en los terpenos de la Trementina que este estudio cita y nosotros no mencionamos porque nos faltaba “limar el concepto”. Esa propiedad es la de “anticolinesterasica”. En el artículo anterior ya mencionamos el tema cuando hablábamos del cannabis y ahora vamos a explicar un poco más.


 ¿Qué quiere decir anticolinesterásica o, lo que es lo mismo “actividad anticolinesterásica”?

"Un inhibidor de la colinesterasa se conoce como un anticolinesterásico. Debido a su función esencial, los productos químicos que interfieren con la acción de la colinesterasa son potentes neurotoxinas, causando excesiva salivación y ojos llorosos en bajas dosis, seguido por espasmos musculares y finalmente muerte.
 Más allá de las armas bioquímicas, los anticolinesterásicos son también utilizados en anestesia o en el tratamiento de miastenia gravis, glaucoma y enfermedad de Alzheimer. La fisostigmina es un inhibidor natural de la AchE. Plaguicidas de Síntesis de Naturaleza Fosfática: los plaguicidas fosfatados se unen a la colinesterasa impidiendo la acción de descomposición de la acetilcolina."
 - Wikipedia -

Comparar esta propiedad Anticolinesterásica de la Trementina, con armas químicas que pueden causar la muerte, nos inquietaba un poco, todo sea dicho. Sigamos desgranando la información…


 ¿Qué hace un “inhibidor Anticolinesterásico? 

"En farmacología, un inhibidor de la acetilcolina, inhibidor de la colinesterasa, anticolinesterasa o anticolinesterásico, es un compuesto químico que inhibe a la enzima colinesterasa impidiendo que se destruya la Acetilcolina liberada, produciendo como consecuencia un aumento en la concentración y en la duración de los efectos del neurotransmisor."
 – Wikipedia- 

Oh! ¡Parece que la Acetilcoina es importante! 

Acetilcolina es una sustancia química que se produce en las neuronas, es necesaria para que pueda transmitirse el impulso nervioso. La encontramos tanto en las neuronas como en la sangre. Todas las regiones de la corteza cerebral están inervadas por Acetilcolina. 
Está presente en las conexiones entre los nervios y los músculos de todo el cuerpo. Tiene numerosas funciones tanto a nivel físico, como a nivel psicológico o cerebral. 
Es necesaria para la buena comunicación entre las células nerviosas del cerebro, para la buena memoria, la actividad muscular, los procesos del metabolismo, la regulación de vigilia-sueño, la digestión, la frecuencia cardiaca, respiratoria, la presión arterial, el peristaltismo, la secreción salival e intestinal, la producción de orina, la defecación etc. 

La Acetilcolina ayuda al cerebro a enviar impulsos nerviosos llevando mensajes a través de las hendiduras sinápticas (el espacio entre las células nerviosas). 



Digamos que está almacenada en unos compartimentos diferentes según la clase o el uso: 
• Acetilcolina liberable (es la que hace el trabajo) 
• Acetilcolina de reserva 
• Acetilcolina que no se puede usar. 

Su liberación responde a mecanismos químicos del cerebro en el que participan muchas sustancias y actuaciones moleculares, ya que, como todo en nuestro organismo, la Acetilcolina debe estar equilibrada. Quien está en el otro lado de la balanza para que no se vaya de rango, es la dopamina. Si baja el nivel de dopamina, sube el nivel de Acetilcolina; si sube el nivel de dopamina, baja el de Acetilcolina. La histamina también puede aumentar la acción de la Acetilcolina, así que usando antihistamínicos estamos reduciendo su acción, con lo que mejorarían algunos síntomas. 





 ¿Qué consecuencias tiene un desajuste de Acetilcolina? 

Exceso: Rigidez muscular, temblores, dolor, psicosis, sueño diurno e insomnio nocturno, conductas impulsivas compulsivas, trastornos digestivos como cólicos, náuseas y vómitos, crisis asmáticas e hiperreactividad bronquial, reducción de la frecuencia cardíaca, incremento de la producción de saliva... 

Deficiencia: imposibilidad de contraer los músculos incluso el del corazón, pérdida de memoria, alucinaciones visuales, trastornos del sueño, sudoración, hiperactividad cardiaca, boca seca, dislexia, Alzheimer, Parkinson, senilidad, disfunción urinaria… 

 Mamás y papás de niños con autismo, ¿esas características os suenan de algo? 


 ¿Cómo trabaja la Acetilcolina? 

Se libera durante el día para mantener las neuronas activas. Durante el sueño disminuye la liberación y por lo tanto, la actividad neuronal. Pero al llegar a la fase Rem se activa de nuevo y eso es lo que nos permite soñar. 

Para realizar correctamente su función y mantener el equilibrio necesario, la Acetilcolina y otros neurotransmisores deben ser eliminados o inactivados de acuerdo con las demandas precisas para cada función específica. Así que la Acetilcolina sale corriendo al receptor adecuado, entrega la información y se destruye. 
Más que destruirse, se recicla. Ahí entra en acción la Acetilcolinesterasa, que divide la Acetilcolina en dos partes: ácido acético y colina. Esta última es almacenada para volver a fabricar más Acetilcolina. 

Todo este proceso se hace en unos pocos microsegundos Ahí es donde entran en juego los “inhibidores colinesterásicos” en este caso, los terpenos de la Trementina. Lo que hacen es retrasar la división y degradación de la Acetilcolina, haciendo que esta permanezca unos microsegundos más haciendo su trabajo, dando como resultado una mejora en los neurotransmisores. 

Hace años se descubrió que la deficiencia de esta enzima era la clave en el mal de Alzheimer, así que comenzaron a inyectar Acetilcolina a los pacientes. Pero se dieron cuenta que tenían que suministrar grandes cantidades hasta cuatro veces al día para obtener resultados, cosa que no era viable. La razón es, porque la Acetilcolinesterasa seguía haciendo su trabajo y destruía igualmente la enzima sintética nada más detectarla. 

 Así que nuestra querida Trementina, favorece el equilibrio necesario de Acetilcolina. 
¿Y qué pasa con esos productos químicos que también son “inhibidores de la acetilcolinesterasa”, pero que sin embargo son potentes tóxicos que pueden causarnos muchos problemas? 


 Continuará...

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