Trementina, más de 3.500 años de historia escrita

Érase una vez, en el corazón de México, en las antiguas tierras de Tzapotlán el Grande, habitaba una bella joven que vivía en perfecta armonía con todo el reino vegetal y poseía un extraordinario conocimiento sobre las propiedades medicinales de árboles y plantas.

Sus conocimientos eran sorprendentes, se creía que poseía poderes mágicos ya que hacía que las mujeres en graves dificultades durante el parto calmasen los dolores, que los niños nacieran sanos y salvos tan solo aplicando en la barriga de la mamá emplastos elaborados con resina de pino.

La llamaban Tzapotlatena y utilizaba la resina de pino conocida por los nahuas como Óxitl para aliviar y sanar multitud de enfermedades.

Con el paso del tiempo su sabiduría y gran capacidad para sanar todo tipo de enfermedades hicieron que fuera venerada como una diosa, convirtiéndose en la patrona de médicos, sanadores y curanderos.




Os cuento esta bella historia porque hace unos días una querida amiga de nuestros grupos de Trementina visitó el Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México. Recorriendo sus salas se encontró frente a una majestuosa representación de una diosa, la Tzapotlatena. Al acercarse a la vitrina para leer la descripción y conocer su historia, algo tocó su corazón al igual que tocó el mío cuando me envió las fotos, y como tocará el de todos los amantes de la Trementina:

"Tzapotlatena: Diosa de la fertilidad a quien se le atribuye la invención del óxitl, un ungüento medicinal hecho de trementina (resina de pino), el cual curaba varias enfermedades, particularmente las de la piel."



¡Qué maravilla! ¡Antropólogos hablándonos de la Trementina de resina de pino!

Esto demuestra algo que considero muy muy importante: las propiedades de la Trementina eran conocidas y apreciadas en lugares distintos y distantes en el planeta, incluso por culturas que jamás tuvieron contacto entre sí.

La historia de Tzapotlatena pertenece a la época prehispánica, mucho antes de la llegada de los europeos a América, que he de decir también llevaban Trementina en sus barcos para eliminar parásitos de los marineros infectados, algo muy típico por aquella época por la mala conservación de los alimentos en los barcos.

En nuestro libro La Biblia de la Trementina y los Terpenos dedicamos un amplio capítulo a la parte histórica de la Trementina. Hoy quería compartir este hermoso relato de la diosa Tzapotlatena para recordar que el conocimiento sobre las propiedades de la resina de pino no nació ayer, sino que forma parte de un legado que se extiende desde el antiguo Egipto hasta las culturas prehispánicas de América.

-Tradiciones separadas, unidas por un mismo descubrimiento-

Médicos griegos y romanos, sanadores medievales europeos, pueblos nahuas etc. llegaron a reconocer propiedades terapéuticas en sustancias obtenidas de los árboles resineros. Esto es fundamental porque hay personas escribiendo artículos y diciendo en vídeos que “la trementina es una nueva y peligrosa moda". La realidad es que esta maravillosa sustancia de la naturaleza ha acompañado a la humanidad durante milenios, cuya historia aparece reflejada en las tradiciones médicas de numerosas civilizaciones.

Aquí os cuento parte de esa historia para que las personas que deseen hablar sobre la Trementina de pino tengan un poco más de información y no piensen que es una simple moda.

 

Un poco de Historia

Mucho antes del desarrollo de la farmacología moderna, diferentes civilizaciones descubrieron que las resinas de coníferas y las trementinas poseían propiedades que ayudaban en la conservación de tejidos, el tratamiento de heridas, enfermedades de la piel y numerosas afecciones internas.

-Los primeros testimonios: el antiguo Egipto-

Las evidencias más antiguas nos llevan al antiguo Egipto. Ya hacia el año 1550 a.C., el famoso Papiro Ebers, uno de los tratados médicos más antiguos conservados, describe el empleo de diversas resinas y sustancias aromáticas en preparados destinados a heridas, infecciones y problemas cutáneos.

Los análisis modernos realizados sobre momias han confirmado la presencia de varias de estas resinas en los preparados utilizados por los embalsamadores egipcios.

-Grecia y el nacimiento de la medicina clásica-

Siglos después, los médicos griegos como Hipócrates (siglo V-IV a.C.), considerado el padre de la medicina occidental, describió diferentes aplicaciones terapéuticas de la trementina y otras resinas obtenidas de árboles. Sus escritos muestran que estas sustancias eran conocidas y valoradas por sus propiedades medicinales varios siglos antes del nacimiento de Cristo.

-Roma y la famosa Triaca-

La medicina romana heredó parte del conocimiento griego y lo amplió considerablemente. Durante el siglo I de nuestra era, el médico Dioscórides describió diversas variedades de trementina en su célebre obra De Materia Medica, uno de los textos farmacológicos más influyentes de la historia.

En esa misma época apareció uno de los preparados medicinales más famosos del mundo antiguo: la Triaca (Theriaca), una compleja fórmula que podía contener decenas de ingredientes, entre ellos Trementina. Durante más de mil años fue utilizada como antídoto contra venenos, remedio para infecciones y medicina de uso general.

-La trementina en la Europa medieval-

A lo largo de la Edad Media y del Renacimiento (siglos V a XVI), la trementina siguió formando parte habitual de la medicina europea. Fue empleada para el tratamiento de heridas, problemas respiratorios y trastornos digestivos. También era conocida como vermífugo, es decir, sustancia utilizada para combatir determinados parásitos intestinales.

Por ello, cuando Cristóbal Colón emprendió su viaje hacia América en 1492, la trementina ya llevaba muchos siglos formando parte del conocimiento médico europeo.

-El óxitl y Tzapotlatenan en el mundo nahua-

Mientras tanto, al otro lado del océano, los pueblos nahuas habían desarrollado su propia tradición relacionada con las resinas medicinales, como contaba al principio de este artículo.

Las crónicas recogidas en el siglo XVI por Bernardino de Sahagún describen a Tzapotlatenan, una divinidad asociada a la fertilidad y a la medicina, a quien se atribuía el descubrimiento del óxitlLa importancia de esta sustancia era tal que existían comerciantes especializados en su venta y festividades religiosas dedicadas a la diosa Tzapotlatena.

En el siglo XVI Bernardino de Sahagún dejo constancia escrita de algo que ya formaba parte de la cultura nahua muchos años antes.

 

Todo esto nos sugiere que la observación directa de la naturaleza condujo a culturas muy diferentes a conclusiones muy semejantes sobre el valor medicinal de la resina y la Trementina de pino. Demuestra que, cuando diferentes pueblos observamos la naturaleza con amor y dedicación, esta nos responde con el mismo amor mostrándonos sus maravillosas propiedades medicinales.


Feliz día🌞

Victoria Sanz

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