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lunes, 4 de enero de 2021

A nosotros no nos echan, ¡nosotros nos vamos!


A partir del 4 de Enero -cansados de la censura y falta de privacidad de fcbk- nos trasladamos a otra red social.
Se llama MEWE. Es gratuita, y si les aparece la opción de pago solo tienen que hacer clic en "saltar" o "Skip".

En los grupos que tenemos en Facebook quedará cerrada la opción de hacer consultas. Estarán disponibles para lectura. Pueden usar la lupa y buscar toda la información que hemos ido dejando ahí en estos últimos años.

Aquí les dejo el enlace de la red social Mewe, en Español y el resto de páginas, grupos o canales en diferentes plataformas donde podrá encontrarnos.

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lunes, 10 de agosto de 2020

Conferencia Online 15/8/2020


Hace tiempo que nos piden continuar con las conferencias online que iniciamos hace... ...mucho...😀, pero por falta de tiempo lo hemos ido retrasando hasta ahora.

El sábado hablaremos de las novedades, de nuevos resultados, de las ultimas investigaciones con Trementina, de Yodos Lugol's, del peróxido de hidrógeno. De "el bicho" y conectaremos con la Dra. Erika G Ramos que nos contará su experiencia tratado a personas afectadas por covid.

Dedicaremos 45 minutos a la charla y 20 minutos para preguntas y respuestas. 
Por favor, sean breves y concisos para dar oportunidad a todas las personas.
No trataremos casos particulares.

Si quiere proponer temas de los que le gustaría que hablásemos, o poner sus preguntas por anticipado, puede hacerlo desde la  publicación abierta en cada grupo de fcbk anunciando la conferencia.



Día: Sábado 15 de Agosto 2020

Hora: 20h España / 14h Puerto Rico / 15h Argentina. 
Para saber a qué hora corresponde en su país, ponga en un buscador web "diferencia horaria entre ...(su país) y España" y le dará las horas que tenemos de diferencia para que lo pueda calcular.


Aportación: 10€

Medio de pago: Paypal.me/equipotrementina

Asegúrese de detallar su email, porque ahí va a recibir su código de acceso personal el sábado antes de la conferencia.

Si usted no tiene cuenta Paypal, escriba un correo a equipotrementina@gmail.com. Le enviaremos un correo desde Paypal y usted podrá pagar sin registro.



¡¡Nos vemos el sábado!!




miércoles, 1 de abril de 2020

Es el momento del cambio


Estamos viviendo una serie de acontecimientos que ninguno de nosotros podíamos llegar a imaginar. Están generando una gran incertidumbre en todo el planeta, es cierto, pero también es cierto que hace años desde todos los rincones estamos pidiendo y luchando por un cambio en el rumbo de la humanidad.

Ya desde el año 2012 con las profecías Mayas pensábamos que íbamos a ser testigos de ello,  que vendría precedido de un gran cataclismo, un super terremoto, una guerra que dejaría miles de muertos y destrucción a su paso. Nos preparábamos emocionalmente para pasar por ello. Eso marcaría el fin de una era y el comienzo de otra más próspera. Aquel año no fuimos testigos de ningún supercataclismo, pero fue el comienzo del cambio que pedíamos. La rueda comenzó a girar.

Ahora, en 2020, estamos viviendo una guerra a nivel planetario, sin bombas ni tiroteos por las calles. El enemigo es algo de tamaño microscópico, manejado por personas sin alma que pretenden sembrar el miedo para dejarnos sin voluntad y poder así manipularnos a su antojo.

Están falleciendo personas, eso es lo más triste, la gran mayoría están en la recta final de sus vidas y eso es algo que estamos preparados para soportar. Otra cosa sería que este virus se hubiera cebado con niños y jóvenes, ahí sí que ocurriría una verdadera tragedia porque la naturaleza no nos ha preparado para digerir el fallecimiento de los más jóvenes.

Los medios de comunicación están haciendo espectáculo con esta pandemia, nos están descentrando del verdadero propósito que hay detrás de todo esto y muchas personas han ido pasando de la incertidumbre al miedo, y del miedo al pánico.

En los últimos días he hablado con un montón de personas que ya han pasado la gripe del coronavirus desde el mes de Diciembre. Todas sintieron un típico catarro o gripe muy fuerte, diferente a otras porque provocaba mucha mucosidad y duraba más de lo normal. Ahora, con el detalle de los síntomas publicados por todos lados, se han dado cuenta que era coronavirus ¿Y qué les ha pasado? Nada.

Párense a pensar fríamente en lo que está pasando con el virus. Olvídense de lo que han leído en internet o visto en la Tv, ¿qué piensa usted de verdad? Es muy contagioso, sí, ¿pero creen que es tan letal como para haber paralizado el mundo entero? ¿para que toda la industria echara el cierre? ¿para derrumbar la economía de todos los países? …¿No le huele a chamusquina?


Queridos, esto no es un tema de salud, estamos ante un cambio de paradigma en toda regla, aquel que esperábamos en 2012. Esa rueda que comenzó a girar ha cogido carrerilla porque su destino está muy cerca y tenemos que estar a la altura de las circunstancias para que se pueda crear esa maravillosa vida que todos merecemos vivir.



Hoy leía algo que me ha hecho reír por la cruda realidad que entrañaba. Nosotros hemos sido el coronavirus de la madre tierra, la hemos llevado a la destrucción y ahora que estamos encerrados el planeta se está recuperando. La contaminación ha desaparecido de las ciudades, las aguas aparecen cristalinas en Venecia, los animales pasean por las ciudades … ¿y el clima? Parece que está soltando el frío, agua y nieve que no ha podido dejarnos en los últimos años. ¡En España está nevando en primavera! No voy a decir que es algo imposible, pero vamos, no es muy usual.



Díganme, ¿no les parece que estamos ante un gran cambio? 
Nos vemos obligados a estar en nuestras casas y eso nos ofrece la oportunidad de eliminar el ruido constante en nuestra cabeza para centrarnos en nosotros mismos. Adiós a la vida social. Adiós al andar de acá para allá con mil distracciones. Adiós a la hiperactividad y el estrés de los empleos.
Nos toca hacer un trabajo personal. Los que estén solos van a tener que lidiar con su soledad, los que estén en pareja podrán reforzar lazos o por el contrario darse cuenta de que no son felices estando todo el día juntos y quizá la pareja ha de disolverse. Todo será para mejor. 
Los que están en familia tienen ahora todo el tiempo para re-conocerse, disfrutarse. Quizá es el momento de que su empresa vea los beneficios del teletrabajo, y si es uno de los que se quedó sin empleo seguro que puede reinventarse e ir por otro camino, otro que le haga disfrutar de verdad con lo que hace.

Pero por favor, no se deje llevar por la histeria colectiva, no se quede centrado en lo malo porque lo malo es muy pequeño en comparación con todo lo bueno que está por venir. Detrás de lo que ocurre muchos estamos sintiendo un cambio a mejor, pero sí, también pude haber cosas más feas como una vacunación obligatoria, la implantación de un chip sanitario, más control de nuestros movimientos, dejarnos sin trabajo, sin dinero, cerrar empresas para luego ofrecernos créditos que nos vuelvan a esclavizar…. 
¿Con qué quiere quedarse usted, con la paz, libertad y abundancia, o con la esclavitud y la pobreza? Ahora es momento de decidir.



¿Quiere la libertad? Muy bien, pues lo mejor que puede hacer por sí mismo y su familia es dejar de ver y leer las noticias. Solo buscan espectáculo, infundir miedo y bajar la vibración, lo que le llevará a la casilla de la esclavitud. Aproveche para dormir, descansar, leer…, respire, medite, cocine, haga ejercicio, vea las pelis que antes no podía ver por falta de tiempo, hable con su familia…haga cursos online para mejorar su formación o aprender algo nuevo…teja una bufanda para el invierno que viene, un “tapete” para la mesita de la entrada …😊

¿Qué es lo mejor que puede hacer ahora para prevenir este virus y otros que estarán por venir? Limpie y equilibre su mente, trabaje cada día para mantener su organismo sano y no enfermar nunca, porque después de esta pandemia va a llegar otra, y después otra. Comience desde ya a hacer el protocolo de Trementina (o el que usted quiera), cuide su dieta, elimine eso que ya sabe no le hace bien. Ahora puede reforzar vitaminándose si eso le hace sentir más seguro.


Y lo más importante, siéntase feliz, agradecido y ¡confíe! ¡confíe! 
Todo es para mejor

¡Feliz día!
¡Feliz Vida!
--
Victoria Sanz
--



martes, 17 de diciembre de 2019

Trementina, "una nueva y peligrosa moda"


Los que trabajamos con la salud natural y/o terapias complementarias, estamos más que acostumbrados a que aparezcan personas o medios de comunicación con la clara intención de desinformar, de crear desconfianza hacia nosotros, sobre nuestra forma de trabajo, sobre nuestras técnicas, nuestros productos. Pero sobre todo intentan sembrar el miedo en la población, y ya sabemos que le miedo paraliza, impide pensar con claridad y tomar decisiones correctas.




En esta ocasión la desinformación viene por parte del MSN Salud. Dice cosas como “Tomar aceite de Trementina, una nueva y peligrosa moda” o “El aceite de trementina es un diluyente de pintura y no es apto para el consumo humano. Alertan que puede causar la muerte”.






Con esos titulares ¿ustedes creen que quieren informar, o inducir miedo?
Desde luego dejan de manifiesto la más absoluta ignorancia sobre la Trementina, primero porque no es ninguna nueva moda, la Trementina se lleva usando en el ámbito médico desde el 1500 a. de C. (que nosotros sepamos) hay constancia en numerosos escritos de todos los tiempos. Si quiere saber más sobre ello, encontrarán un capítulo entero en nuestro libro La Biblia de la Trementina y los Terpenos.




Dice el titular del articulo que es "peligrosa y no apto para consumo humano", mostrando de nuevo su falta de información. En 2009 un grupo de investigadores de la Universidad de Borgoña (Francia) realizaron un estudio sobre la Trementina y su uso en personas, donde detallan los múltiples beneficios de esta. 
La conclusión del estudio dice textualmente: 
“El aceite esencial de trementina y sus dos principales compuestos volátiles, son productos naturales, que no representan ningún peligro cuando se utiliza en pequeñas cantidades Tiene una serie de propiedades beneficiosas para la salud y el bienestar y puede utilizarse en la industria farmacéutica y cosmética”.





Sigamos.

Mas adelante escriben: “puede causar la muerte”. Obviamente, y beber agua también puede causar la muerte. La clave siempre está en la dosis. Beber más de 7 litros de agua causaría intoxicación por hiperhidratación y ocasionaría probablemente la muerte. ¿Quién bebe más de 7 litros al día? No, no, no es una locura, o si…pero hay personas que lo han hecho y hay constancia de ello.

El artículo habla de “dosis letal de 15 ml en niños y de 120 ml en adultos”. Antes de afirmar eso y de que existen “falsas promesas” deberían haber leído los protocolos de Trementina. En nuestro caso, los que escribimos desde Espíritu de la Trementina y que Karl y yo llevamos usando años, la dosis recomendada es de 1 gota por kilo de peso en niños o adultos de menos de 48 kilos; y de 48 gotas o lo que es lo mismo 2 ml en adultos. Esta dosis se usa solo 2 veces por semana. Eso dista mucho de los 15 o los 180 ml de los que habla el artículo.

Por otro lado, según el libro “Manual de Urgencias Toxicológicas” del Dr Miguel Rivas Jiménez, Coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza (España), donde se detalla cómo actuar ante una intoxicación por Aguarrás o Esencia de Trementina (en muchos países se llama de las dos maneras) y determina la dosis tóxica en 2 ml por kilo de peso. Esto quiere decir que en un niño de 12 kg de peso, la dosis tóxica (que no letal) sería de 24 ml, y según nuestro protocolo se estaría recomendando 12 gotas, dos veces por semana. En un adulto de 70 kilos, la dosis tóxica (que no letal) sería de 140 ml, y siguiendo nuestro protocolo la recomendación es de 2 ml dos veces por semana.

Lea la publicación que realicé explicando ese tema, aquí:
https://espiritudelatrementina.blogspot.com/2018/05/que-dosis-de-trementina-es-considerada.html


MSN también menciona que “hay una propaganda particularmente alarmante que promueve el aceite de trementina para niños con autismo… …Los defensores de este producto afirman que el autismo es causado por parásitos…. …Además, el autismo es un trastorno neurológico que está presente en el nacimiento: no es causado por una infección parasitaria, según NM.”  
En fin, ante esta muestra de ignorancia no voy a perder el tiempo en explicar nada, porque suele ser como hablar con una pared. Solo tienen que ver los testimonios de miles y miles de padres que han tratado el autismo de sus hijos con trementina u otros métodos donde también se desparasita (entre otras cosas), y donde los niños han pasado de andar subiéndose por las paredes o agrediéndose y sin hablar ni una sola palabra, a graduarse en sus colegios y llevar una vida relativamente normal.


Este artículo publicado en MSN es una copia de otro publicado en la web Natural Medicines (https://naturalmedicines.therapeuticresearch.com/), donde presumen de tener principios y basarse en “un enfoque basado en la evidencia”. Pues si quieren evidencias de como la Trementina ha ayudado a resolver cientos de problemas de salud incluido autismo, entren aquí y sorpréndanse.

Link: Testimonios con Trementina

Para finalizar les dejo este enlace donde podrán ver el listado de cientos de medicamentos que usan la trementina como uno de sus principios activos: listado

aquí solo una pequeña muestra

>>> Siempre usamos Trementina vegetal destilada de resina de pino, 100% natural, libre de añadidos químicos y estabilizantes o conservantes <<<

Feliz Día☀
Victoria Sanz



lunes, 28 de octubre de 2019

Proyecto Trementina en la India 2019

Queridos amigos, 

aquí les vengo a mostrar este maravilloso trabajo que hacen desde el Hogar Hijos de la Luz en Varanasi, con los niños en la India. Y más específicamente lo que están haciendo con la Trementina y como les ha cambiado la vida a los voluntarios, a los niños y a las familias.

No se pierdan este documento cargado de fotos y vídeos narrados, porque les aseguro que no les va a dejar indiferentes.

¡¡Nuestra amada Trementina cruzando cada vez más fronteras!!

Si pinchan en la esquina superior derecha del documento que aparece más abajo, podrán verlo en pantalla completa.

¡Feliz Vida! 

Victoria Sanz

lunes, 4 de marzo de 2019

El Tïo del Bigote


Hace unos días una fans de la Trementina, Mara, me cuenta que estaba en el hospital cuidando de su madre, a la que aplicaba habitualmente Trementina mediante masaje para ayudar en su tratamiento. Una tarde llegaron a visitarla unos familiares ya entraditos en edad, y nada más abrir la puerta dijeron:

- ¡Aquí huele al tío del bigote!
- ¿A quién? ¡No!, aquí no ha venido nadie en toda la tarde.
- Nooo, huele al medicamento, ¡al tío del bigote!
- ¿Pero eso qué es?
- Pues un aceite que había antiguamente, que te frotabas cuando te dolía algo, ¡y era mano de santo para todo!
- ¿Y por qué le dices “el tío del bigote”?
- Porque en la etiqueta había una foto de un señor con un bigote enorme.

Como podéis imaginar, rápido me lancé a la busca y captura de este señor de gran bigote, ¡y lo encontré! Se trata de un producto de 1900 (¡qué extraordinaria riqueza productos en aquella época!) llamado Linimento Sloan.





Este señor de bigote era Andrew Sloan, un irlandés que viajó a los Estados Unidos en busca de una mejor vida. Era especialista en caballos y abrió un negocio donde fabricaba objetos de cuero como las sillas de montar, arneses, correas etc Hay que decir que en el siglo XIX los caballos tenían una actividad mucho mayor y más ardua que hoy en día. Trabajaban mucho, se lesionaban, así que aliviar la inflamación y el dolor articular era imprescindible para que pudieran continuar ayudando en el trabajo. 

Andrew Sloan era sensible a esa necesidad, así que comenzó a interesarse por el bienestar de los equinos, dejando poco a poco de trabajar el cuero para adentrarse en el tema veterinario. Desarrolló varios remedios, pero el que hizo que su nombre pasara a la posteridad fue el que se conoció como “Linimento Sloan”.






Los hijos de Andrew Sloan heredaron de su padre el amor (y el negocio) por los caballos, y mientras uno de ellos se dedicaba a la compraventa de animales, el otro hermano -Earl Sloan- fue quien decidió dar a conocer el fabuloso aceite.Viajaban a ferias para el negocio de compra y venta, al mismo tiempo Earl daba a conocer el producto que aliviaba el dolor de los cansados animales.

Supongo que en algunos de esos ajetreados viajes, o quizá un granjero más dolorido que su caballo, decidió probar el producto en sí mismo viendo lo efectivo que era en el animal, y el resultado fue tan bueno que el producto comenzó a anunciarse como el “mata dolores”, algo “bueno para el hombre y la bestia”. 
Entonces las ventas se dispararon de una manera que nunca hubieran podido imaginar.




Linimento Sloan no es solo conocido por la eficacia del producto, también lo es por la fantástica campaña de marketing que Earl Sloan hizo en aquella época. Se dirigió principalmente a las madres y amas de casa, porque sabía que eran ellas las encargadas de cuidar a sus maridos e hijos y hacer las compras para la familia.






La fama del producto se extendió más allá de las fronteras estadounidenses, llegó a todos los rincones del mundo. Aquí en España se vendía hasta hace pocos años en las farmacias, y venía hasta con un librillo de instrucciones.



¿Y qué es lo que contiene este producto que le hace tan eficaz?

Veamos:





Como ya imaginaban, en toda esta historia la Trementina debía andar por algún lado. Pues sí, casi la mitad del producto era Trementina.
Para ser más precisos, vamos a ver todos sus componentes.






Aquí tenemos una caja del producto vendido en España.
Encontramos:
-    Extracto cápsico: proviene de la pimienta roja o chile.
-    Esencia de Trementina: nada que añadir, todos la conocen.
-    Aceite de piedra: aceite mineral o de petróleo crudo.
-    Amoniaco
-    Aceite esencial de pino
-    Aceite de sasafrás: planta de la familia del laurel
-    Aceite esencial de alcanfor
-    Salicilato de metilo: compuesto derivado del ácido salicílico y metanol.


Como curiosidad les cuento que Earl Sloan vendió la empresa en 1913 a William R. Warner & Company, creador del producto Listerine. Décadas después la compañía pasó a llamarse Warner-Lambert Pharmaceutical, y en el año 2000 fue adquirida por la farmacéutica Pfizer, creadores de viagra.

Hoy en día se comercializa una pomada con el nombre de Sloan, muy conocida entre deportistas (los que usamos trementina sabemos bien por qué), aunque la composición ha variado y lleva menos cantidad de trementina:



-    Capsicina 0,5 % 
-    esencia de trementina 2 %
-    alcanfor 5 %
-    mentol 4,95 %
-    aceite esencia de pino siberiano 5 %
-    salicilato de metilo 5 %
-    aceite de malaleuca 0,5 %
-    aceite de esencia de eucalipto 0,15 %
-    nicotinato de metilo 0,1 %
-    menta piperita 0,5%



Como ven, seguimos constatando que la esencia de Trementina forma parte de productos para la salud de personas y animales desde hace cientos de años.

Ahora ya tiene información suficiente y trementina para preparar su "linimento" personal.

Feliz día
Victoria Sanz

domingo, 3 de junio de 2018

Miel y peróxido de hidrógeno


No, esta vez no vamos a hablar de un nuevo brebaje a preparar para eliminar verrugas o poner el pelo azul. Hoy solo vamos a hablar de miel. ¿Y del peróxido? Si, también, pero del contenido en la miel.


La miel es un producto que producen las abejas a partir del néctar y secreciones de las flores e insectos. Recoge esa sustancia, la mezcla con sus propias secreciones y la va depositando en las celdas de la colmena para que vaya madurando.

Existen muchos tipos de miel con apariencia y sabor diferente. La flor de donde se extrae el néctar es la que aportaría el sabor. Se sabe que mieles más oscuras tienen un mayor poder antioxidante, al contener más flavonoides y carotenos (1).



La miel es usada desde hace siglos en alimentación, no solo para saborizar o endulzar alimentos, sino también como medio de conservación. Gracias a sus propiedades antimicrobianas y antisépticas, también ha sido utilizada vía interna y externa para tratar múltiples problemas de salud.

Muchos de los nutrientes presentes se van a perder si sometemos el producto al calor por encima de 60º, algo que se hace muy habitualmente ya que, al cristalizar los azúcares, esta se solidifica y resulta difícil de envasar. Los comerciantes la llevan a un proceso de pasteurización, donde puede alcanzar los 70 u 80º. Por eso debemos usar siempre miel “cruda sin pasteurizar”. A pesar de esa sensibilidad al calor, no supone problema el poner miel a la infusión, ya que el agua se va enfriando en la taza y no llega a afectarla.

¿Cómo saber si la miel es “cruda”?

No es una prueba infalible, pero nos puede dar una idea.
Hemos de meter una cucharada de miel en un vaso de agua. Si la miel empieza a disolverse, es que esta ha sido pasteurizada. Si por el contrario cae al fondo de manera compacta y cuesta disolverla, es miel cruda.


¿Qué es lo que tiene la miel para aportarnos tantos beneficios?

Aunque su composición puede variar dependiendo del tipo o del tratamiento al que ha sido sometida, a grandes rasgos tenemos:

-      Agua: 17-20%
-      Hidratos de Carbono: 75-80%
o   Fructosa 38%
o   Glucosa 31%
o   Maltosa 7,5%
o   Sacarosa 1%
o   Otros azucares 5%
-      Proteínas: 0,3%
-      Potasio: 0,2%
-      Cromo: 290 ug/kg
-      Polen: 0,5%
-      Minerales: 0,5-1% (calcio, cobre, hierro, magnesio, potasio, zinc, fósforo)
-      Aminoácidos: ácido acético, ácido cítrico.
-      Vitaminas: B, C, Niacina, Ácido Fólico
-      Gran contenido en enzimas
o   Amilasa
o   Sacarasa
o   Glucosa oxidasa
o   Peróxido oxidasas
o   Catalasa
o   Fosforilasa acida


Peróxido de Hidrógeno

También conocido como agua oxigenada, es un compuesto oxidante tan simple que lo podemos encontrar en forma de gas en el aire, en la lluvia, o tan sofisticado que puede usarse como combustible para cohetes espaciales.

Peróxido de hidrógeno está presente en nuestra saliva o en la leche materna, y lo producen las plaquetas de nuestro sistema inmunológico para oxidar (quemar) microorganismos que nos pueden causar enfermedades. Las bacterias sanas del intestino delgado producen peróxido de hidrógeno para defenderse de las bacterias malas.

El peróxido de hidrógeno acaba siendo un residuo del metabolismo celular de muchos seres vivos, ya que tiene la función de protección ante agentes externos, y puede también convertirse en sustancia tóxica, por eso después de hacer su trabajo, debe descomponerse en otras sustancias inocuas, como son el oxígeno y el agua.


¿Por qué la miel nos aporta tantos beneficios a la salud?

No es solamente por sus nutrientes, las propiedades antisépticas se deben al contenido de peróxido de hidrógeno.

La enzima glucosa oxidasa presente en la miel, interviene en el proceso de convertir la glucosa en peróxido de hidrógeno, y liberarlo lentamente. De ahí que se haya utilizado desde hace siglos para curar heridas de la piel.



Pero ya hemos visto anteriormente que el peróxido también puede resultar tóxico. Y como en el universo todo aparece en perfecto equilibrio, en la miel encontramos la enzima catalasa, encargada de descomponer el peróxido de hidrógeno en oxígeno y agua.
Algunos tipos de miel conocidas por su especial acción bactericida, es porque tienen una mayor concentración de catalasa, y por lo tanto la degradación del peróxido de hidrógeno es más lenta y estable.

Se dice que personas con muchas canas desde jóvenes, andan bajos de esta enzima catalasa, ya que el peróxido de hidrógeno que produce de manera natural el organismo, no llega a descomponerse adecuadamente y ejerce su efecto oxidante durante más tiempo.


Aunque hay estudios referentes al tratamiento de diabetes con miel de abeja, las personas con problemas diabéticos deben abstenerse de consumirla, si en su dieta incluyen carbohidratos de absorción rápida (pan, pasta, dulces etc…).


No es aconsejable dar miel a niños menores de un año, ya que esta puede contener pequeñas cantidades de esporas bacterianas, y el bebé aún no tiene un intestino lo suficientemente desarrollado para luchar contra ellas.

¡Felíz día!

Victoria S.


REFERENCIAS
1.- https://bit.ly/2stDFzV
Otros: https://bit.ly/2sB5iGE


miércoles, 25 de octubre de 2017

Por qué las bacterias modifican nuestra conducta

Hace unos días el compañero Marcelo Schuchner me envió este fantástico artículo. Es el ganador del corncurso DIPC de divulgación del evento Ciencia Jot Down 2017.
Copio y pego aquí el texto y al final pongo los link para quien quiera acceder a la web de la publicación.

Os va a gustar a todos los que estéis en la labor de limpiar y equilibrar el organismo. Vais a entender muy bien el por qué al empezar a tomar Trementina a algunas personas les aparecen unas ganas irrefrenable por comer cierto tipo de alimentos (dulces o harinas) , aunque seguramente ya les pasaba antes. Lo hemos dicho muchas veces, es un pulso entre la cándida y vosotros...a ver quien gana.
Otra cosa que vais a entender perfectamente, es el por qué nos sentimos indescriptiblemente bien al comer cierto tipo de alimentos que sabemos nos resultan tóxicos, o por qué nos ponemos mal al iniciar la limpieza del organismo.

Este artículo habla especialmente de la  micribiota, aunque pasa lo mismo con los parásitos, que son capaces de modificar nuestro gustos e impulsos.

Que disfrutéis de la lectura.

Victoria Sanz



Un golem movido por bacterias

Publicado por 
Un temible monstruo de barro, con apariencia de hombre gigante, se mueve por la pantalla, en blanco y negro, aterrorizando al espectador de 1920. Es El golem. La película de Paul Wegener, hoy un clásico del cine expresionista alemán, explota el miedo a ese ser parecido al hombre que no razona ni responde a pensamientos complejos, sino solo a órdenes simples e instintos. Porque en cualquier momento puede descontrolarse provocando la destrucción y la muerte. Algo que no harán los más racionales y comedidos seres humanos que conviven con él. A menos, claro, que lleven dentro de sí algo tan instintivo como ese monstruo de barro extraído de las leyendas judías. Y a la luz de las últimas investigaciones, puede que ese golem habite en nosotros, dominándonos de un modo del que no somos conscientes.
Nuevas teorías científicas proponen que la microbiota, el conjunto de bacterias que habita nuestro intestino, puede dominar algunos aspectos de nuestra conducta. Para entender cómo lo hacen es crucial conocer el funcionamiento de nuestro sistema nervioso entérico. Sus neuronas, idénticas a las del órgano que rige el pensamiento, se extienden en una red que rodea el esófago, el estómago, y ambos intestinos, delgado y grueso, llegando hasta el ano. Se ha estimado su número en 500 millones, una minúscula cantidad si la comparamos a los 86.000 millones del cerebro, cifra obtenida por la neurocientífica Suzana Herculano-Houzel. Dada la diferencia, no es probable que esas tripas intestinales tengan la más mínima capacidad para pensar y, por tanto, de tomar decisiones por nosotros. Pero sí se mantienen en contacto permanente con nuestro cerebro enviándole una serie de informaciones sobre el proceso digestivo que nos proporcionan un profundo placer.
Lo que nos hace tan agradable el digerir son las sustancias liberadas en el sistema entérico: serotonina, dopamina, leuencefalina, y metencefalina. No es casual que sus nombres parezcan referirse a algo que nos dispensarían en una farmacia, porque sus placenteros efectos no son muy diferentes de los de ciertas drogas. Nada ilustra mejor cómo mejoran nuestro estado de ánimo que el orgasmo, pues ese proceso fisiológico también aumenta nuestros niveles de serotonina y dopamina. Las otras dos sustancias mencionadas, leuencefalina y metencefalina, son endorfinas, y por tanto generan la misma sensación analgésica que los opiáceos. Obviamente, ningún ser humano necesita la ciencia para descubrir que comer es una actividad placentera, incluso si ignora todo lo anterior. Pero sus descubrimientos comienzan a desvelarnos que es la microbiota quien nos influye para elegir ciertos alimentos, y que el gusto que nos da comerlos puede tener, como fin último, satisfacer a un microbio.
Debido a los esfuerzos de la industria alimentaria, la flora que hay en nuestro cuerpo se ha hecho muy popular. Hoy la mayoría de la gente sabe que existen las bifidobacterias —popularizadas como bífidus— y los lactobacilos, aunque estos son apenas dos grupos que contienen una pequeña parte de las más de dos mil especies que se ha calculado que nos habitan. El cometido de todas ellas es ayudar a nuestra digestión y facilitar los procesos metabólicos que implica. Los mágicos efectos que prometen las marcas con su ingesta deben atribuirse a la exageración publicitaria, y no a estudios científicos comprobados. Aunque en realidad hagan algo mucho más importante, asegurar nuestra supervivencia, lo mismo que nosotros aseguramos la suya. Hemos establecido con ellos una relación simbiótica, pero, lejos de ser amables y pacíficos colaboradores, compiten entre sí, como cualquier conjunto de especies en la naturaleza, usando nuestro sistema digestivo como su hábitat. Cuando alguna de ellas tiene éxito y es capaz de imponerse sobre el resto de especies de nuestra microbiota, volviéndose más abundante, puede provocarnos enfermedades gastrointestinales. E influir también de forma determinante en las decisiones que tomamos.
Al menos esto es lo que proponen en su estudio Joe Alcock, de la Universidad de Nuevo México, y Carlo C. Maley C. Athena Aktipis, de la Universidad del Estado de Arizona. Según estos científicos estadounidenses, la microbiota es capaz de producir un desorden emocional en nuestro cerebro. Cuando nuestros microbios no encuentran en el sistema digestivo los nutrientes que necesitan, comienzan a alterar los receptores intestinales de sustancias placenteras presentes en el sistema entérico. No solo nos impiden seguir experimentando placer, sino que además liberan toxinas capaces de inducirnos sensaciones negativas como estrés, tristeza, insatisfacción y sentimientos similares. Se valen para ello del nervio vago, vía de comunicación entre el sistema entérico y el cerebro. Toda la microbiota estaría permanentemente liberando esas sustancias tóxicas para que le proporcionemos su alimento específico. Pero mientras su número se encuentra en el índice habitual, y el total de especies en equilibrio, la cantidad generada por cada una de ellas no es suficiente para imponer sus efectos. El problema es cuando una de las bacterias predomina en nuestros intestinos.
La solución para dejar de sentir este malestar psíquico provocado por la microbiota no puede ser más sencilla: basta con comer. Pero no cualquier alimento, sino aquellos que contienen las sustancias demandas por la bacteria. Si somos obedientes, y los microbios vuelven a percibir la presencia de lo que les gusta en nuestras tripas, liberarán a los receptores intestinales para que perciban la dopamina, la serotonina y las endorfinas.  Nuestra consciencia recibirá el mensaje inequívoco de que todo vuelve a estar bien, puesto que sentimos el placer de la serotonina y la dopamina, y el efecto anestésico de las endorfinas. Nos sentiremos felices, o al menos se habrá reducido nuestro nivel de frustración.
Observemos el proceso desde fuera con un ejemplo individual para ver cómo la microbiota puede convertir a un ser humano en un golem. Después de un día estresante en la oficina, nuestro sujeto de estudio, el Individuo A, llega a casa. Los factores externos de su puesto de trabajo y la actividad de su microbiota alterada le han provocado un fuerte malestar, sumando así síntomas comunes provocados por causas distintas. Como «A» está obeso, en la puerta de su nevera figura la frugal cena que le depara la dieta recomendada por su médico. «A» decide saltársela, atiborrándose esa noche con una pizza y un helado de postre. Grasas y azúcares contraproducentes para su tensión alta y para sus elevados niveles de colesterol y transaminasas. No es una forma de actuar racional, y tanto nosotros como él, actuando como jueces desde nuestro cerebro consciente, diremos que «A» tiene muy poca voluntad y quizá no demasiada motivación para adelgazar. Pero eso sería así si sus decisiones sobre alimentación dependieran en exclusiva de su conciencia. Y es aquí donde Alcock, Maley y Aktipis introducen el factor adicional de la influencia de los microbios.


De acuerdo con su investigación, la microbiota altera el tráfico de sensaciones que discurren por el nervio vago no solo para alimentarse. También para aumentar su número. A fin de reproducirse y hacer sobrevivir a más individuos, retrasa el momento en que el sistema entérico envía al cerebro la señal de que ya estamos satisfechos. Nos hace sentir, por tanto, un hambre falso. Ese que llevaría al Individuo «A» a comer cada vez más porciones de pizza y a repetir de helado. Cuantas más grasas y azúcares ingiera, mayor será el éxito de las bacterias que predominan en sus intestinos. Y al aumentar su número, aumentará también la proporción de toxinas liberadas, hasta «secuestrar» la voluntad del cerebro. Todo ello hará que «A» siga ganando kilos y perjudicando su salud, llegando con el tiempo a una situación en la que peligre su vida. Al hacerle engordar, su flora intestinal habrá pasado de tener una relación simbiótica con él a una parasitaria y, por tanto, mortal a largo plazo.
Alcock, Maley y Aktipis han intentado probar estas teorías valiéndose de experimentos con ratones. A algunos se les seccionó el nervio vago, y adelgazaron de forma inmediata, porque su microbiota carecía ya del conducto de comunicación para influir en la sensación de hambre. Otro modo de reducir su obesidad fue alimentarles con probióticos, analizando qué especies dominaban en sus intestinos, y facilitándoles la ingesta de aquellas que equilibraran su flora. Esta estrategia también tuvo éxito en el adelgazamiento, y demostraría que cuando las toxinas no predominan su efecto sobre el cerebro desaparece. Adicionalmente se observó que un grupo de ratones, más atrevidos y con más interés en explorar su entorno, tenían en el intestino cantidades mayores de Lactobacillus rhamnosus. Cuando se proporcionó esta bacteria a aquel grupo de ratones más tímidos y conservadores, estos adoptaron la conducta de los atrevidos. Por tanto, la influencia de la microbiota genera conductas diferentes según la especie que predomina, y no todas son tan simples como hacernos elegir ciertos alimentos.
Esta ampliación del campo de estudio sobre la microbiota y sus efectos es el objetivo del APC Microbiome Institute de la Universidad de Cork en Irlanda. Dos de sus investigadores han aportado interesantes evidencias sobre los efectos de estos microorganismos en nuestro cuerpo. Ted Dinan, psiquiatra, propone introducir la composición de la microbiota intestinal como un factor más a la hora de tratar las dolencias psíquicas. Para apoyar esta tesis suele citar lo sucedido en la población de Walkerton, Canadá, en mayo del año 2000. Unas inundaciones contaminaron el agua corriente con cantidades muy elevadas de las bacterias Escherina coli y Campylobacter, produciendo enfermedades gastrointestinales que siguieron su curso habitual y curaron en diez días. Pero diez años después, Walkerton tiene una de las ratios de población depresiva más elevadas de Canadá, cosa que no ocurría antes de las inundaciones. Dinan atribuye su origen a la alteración de la microbiota en sus habitantes, debida a las dos bacterias citadas. Su colega John Cryan, bioquímico y farmacólogo en la misma universidad, va aún más allá, proponiendo que podemos emplear un conjunto de microbios intestinales para modificar el modo en que funciona nuestro cerebro. Un estudio preliminar demostró que veintidós varones jóvenes redujeron su nivel de estrés tras tomar Bifidobacterium longum durante un mes. Sus niveles de cortisol, la hormona que se produce en respuesta al estrés, eran menores cuando se les sometía a situaciones tensas, permitiéndoles afrontar la situación mucho más tranquilos. En cambio, el mismo grupo no experimentó mejora alguna tras el mismo periodo tratándose con un placebo.
Dinan y Cryan han acuñado el término «microbios melancólicos» para designar a aquellas especies de la microbiota que pueden provocar enfermedades mentales. Han intentado incluso ir más allá, al descubrir, mediante un estudio preliminar en ratones, que la microbiota presente en los enfermos de Parkinsonprovocaba problemas motores en los roedores. Si se encontrara una relación entre la enfermedad y una especie concreta de bacteria, estaríamos en el camino de la prevención, y tal vez de un tratamiento eficaz.
Las posibilidades de dominar la microbiota y usarla para tratar enfermedades incurables, o para determinar nuestras conductas, más allá de lo que creemos dominar conscientemente, resultan fascinantes. Pero todos los científicos citados se muestran muy cautos ante el alcance de estas investigaciones preliminares. Son estudios pequeños, no extrapolables en muchos casos de ratones a humanos, y sobre todo tienen que solventar el modo en que una determinada bacteria consigue influir en el cerebro. Porque aunque conozcamos el mecanismo de transmisión a través del nervio vago y usando el sistema entérico, todavía ignoramos el proceso químico exacto del que se valen ciertas especies de microbiota para hacernos depresivos, o proporcionarnos nervios de acero. Tampoco sabemos si unas bacterias influyen en otras, ni si su influencia se logra mediante asociaciones entre varias especies. Por el momento tenemos más preguntas que respuestas.
Preguntas que ya han superado el campo de investigación de la medicina. En un área muy distinta, el biólogo evolucionista Andrew Moeller ha publicado un estudio donde contempla que la evolución humana no puede ser entendida sin la de la microbiota, pues el proceso evolutivo fue conjunto y ambas especies nos influimos. Es decir, que no seríamos Homo sapiens sin las bacterias. Julia Segre, del Instituto Nacional para el Estudio del Genoma Humano de Maryland, Estados Unidos, es más cauta, afirmando que, dada la íntima relación entre nuestro cuerpo y su microbiota, pudo haber influencia evolutiva, pero es demasiado pronto para afirmar que los monos y los microbios se cambiaron unos a otros hasta llevarnos a lo que hoy somos.
También en el campo de la evolución se ha hecho este mismo año una propuesta bastante novedosa, publicada además en la prestigiosa revista científica Nature. El artículo, firmado por Lewin-EpsteinRanit Aharonov Lilach Hadany, propone que cuando existen relaciones de colaboración entre especies diferentes es debido a las bacterias intestinales. Admiten que en el conjunto de la especie predomina siempre la conducta egoísta, para cumplir con el principio de supervivencia del más fuerte y la adaptación al medio. Pero la microbiota puede influir en la conducta de cada individuo, y si el conjunto de individuos comparten las mismas bacterias, y las transmiten a sus descendientes, se comportarán de forma altruista. Lo interesante de este estudio es que está abriendo la puerta a posibles relaciones muy complejas entre conducta y microbios, no solo en el ser humano, y con un origen en especies mucho más antiguas que nosotros.
Todas estas novedades científicas demuestran que hay un genuino interés por el papel que juega la microbiota en nosotros, más allá de su conocido papel en la digestión y el metabolismo. Las evidencias son suficientes como para pensar que esa conexión existe, aunque debamos dedicar años de estudio todavía a descubrir cómo funciona. El problema, tal vez, sea enfrentar el prejuicio sobre nuestra propia individualidad. Si a nuestro yo, determinado por las circunstancias externas y la educación, tenemos que añadirle lo que hacen de nosotros los microbios de nuestras tripas, tal vez debamos cambiar nuestro concepto de lo humano. Reescribir el término libre albedrío. Y contemplar de distinta manera a nuestros semejantes, preguntándonos si su ira, su egoísmo, su fidelidad o su amor responden a lo que ellos quieren hacer de sí mismos, o a lo que de ellos hace la microbiota. Si algún día tenemos todos los factores de esta ecuación científica, quién se atreverá a decir que mediante una nueva medicina no puedan hacernos una cirugía estética de nuestra personalidad. Para dominar, finalmente, a ese golem movido por bacterias que, lo creamos o no, lleva nuestro nombre y nuestra forma de ser. Si tal medicina fuera capaz de hacernos mejores, podríamos decir que la humanidad, gracias a la ciencia, sí tiene remedio. Pero, por el momento, eso no es más que una teoría.

Este artículo es el ganador del concurso DIPC de divulgación del evento Ciencia Jot Down 2017
http://www.jotdown.es/2017/09/un-golem-movido-por-bacterias

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