miércoles, 3 de junio de 2020

Historia de la Trementina en psiquiatría


En la búsqueda de información que nos descubra como se usaba nuestra amada trementina a lo largo de la historia, siempre acaban apareciendo documentos interesantísimos.
En esta ocasión me he encontrado con informes relativos al uso de la trementina en psiquiatría y en autismo esquizofrénico en los años `40. Les aseguro que se aprende muchísimo leyendo estos documentos.

En 1927 fue galardonado con el premio Nobel de Medicina el médico austriaco Julius Wagner-Jauregg. Este doctor observó en 1917 que los pacientes que sufrían de parálisis provocada por la sífilis, mejoraban notablemente tras pasar una fiebre. Así que ideó diferentes métodos para provocar fiebre en pacientes aquejados de parálisis general progresiva. A este método se le denominó “piroterapia” y fue tan revolucionario en aquella época que se aplicó para curar otras muchas enfermedades.

Una de las formas de provocar la fiebre a los pacientes era con el llamado “absceso de fijación”, que consistía en aplicar una inyección subcutánea de esencia de trementina. 
Ajajajaja …ya veo sus caras. Los que conocemos la trementina en estos momentos estamos pensando: ¡ay! ¡Qué dolor!

Hay muchos documentos que hablan de ello, aquí les dejaré un par de ellos y para abrir bocado les resumo algunos párrafos importantes.

¡Feliz lectura!
Victoria Sanz


EL TRATAMIENTO DE LAS PSICOSIS FUNCIONALES EN ESPAÑA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX (1917-1931)
Servicio de Psiquiatría Departamento de Medicina. UVEG. Hospital Universitario La Fe Valencia.
J. J. Plumed Domingo - L. M. Rojo Moreno


“El absceso de fijación consistía en inyectar Trementina de forma subcutánea al paciente, con la finalidad de producirle un absceso y un cuadro febril. Se mantenía unos cinco días y después se incidía en el absceso, dejando un drenaje y haciendo una antisepsia ligera.

Pascal y Davese, en 1926, fueron los primeros en utilizarlos en series amplias. Ese mismo año Villar y Germain, miembros de la policlínica neurológica de Rodríguez Lafora, referían “mejorías sorprendentes” con esta terapia.
Tras diez días de tratamiento la fiebre cambia completamente el cuadro, se establece una mejoría sorprendente, habla y contesta a las preguntas con toda normalidad.

Mira y López consideraba que este método era eficaz en el caso de que se diesen determinadas características clínicas en el enfermo, que para el autor eran: en cuadros exógenos, cuando predominan como síntomas la agitación, la confusión y cuando los fenómenos alucinatorios eran intensos.

A pesar de que reconocía su limitada experiencia con la técnica (19 casos) no dudaba en recomendarla al principio de casos de hebefrenocatatonia, en la amencia y en las psicosis infecciosas y postinfecciosas. Por su parte, Vallejo Nágera, sin hablar de casuísticas, decía estar satisfecho del método en los casos de esquizofrenia agitada y no haber encontrado beneficio en los cuadros de esquizofrenia alucinatoria.

Pérez López Villamil afirmaba que el método era la mejor piretoterapia disponible ya que proporcionaba un mayor número de remisiones. Además, el dolor que producía la técnica pensaba que era especialmente útil para controlar el autismo esquizofrénico”





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LA PIROTERAPIA, LAS CURAS DE CHOQUE
Y ASOCIACiÓN DE MÉTODOS EN PSIQUIATRÍA - Septiembre 1945
Conferencia pronunciada en la Hermandad de San Cosme y San Damián de Barcelona. 
Curso 1944-45.

Dr. JOSÉ M.a PIGEM SERRA
Jefe de Clínica del Inslitulo Frenopálico Psiquiátrico de Salt (Gerona)


“La observación empírica de que si en el curso de una enfermedad psíquica se presenta un proceso febril intercurrente el cuadro mental a veces mejora e incluso desaparece, ha inspirado llevar a la práctica la provocación de fiebre en los enfermos mentales.

Entre los distintos métodos piroterápicos, uno de los más frecuentes, consiste en la inyección de esencia de trementina envejecida y oxigenada al contacto del aire dando lugar al denominado "absceso de fijación". En general, se inyectan 1 ó 2 c. c., profundamente, en la región glútea o en la cara externa del muslo; suele producirse una reacción local en la zona de la inyección con dolor, calor y enrojecimiento, y formación de una colección leucocitaria (pus aséptico). Al mismo tiempo se presenta desde las primeras horas una reacción general del organismo con ascenso de la temperatura que llega a 39 grados o más.
Generalmente el enfermo queda postrado en cama con impotencia funcional del miembro inyectado. En 3, 4 ó 5 días suele desaparecer la fiebre y se va reabsorbiendo la colección purulenta.

El absceso de fijación tiene una brillante indicación: calmar los cuadros con intensa agitación psicomotriz de cualquier naturaleza que sea. Por lo tanto, lo mismo está indicado ante agitaciones esquizofrénicas que ante los enfermos maníacos.

En algún caso para conseguir una mayor inmovilización del enfermo en la cama ponemos una inyección de esencia de trementina en ambas extremidades inferiores. En casos desde luego no muy frecuentes el enfermo no hace caso del absceso y sigue levantándose como si nada se le hubiera hecho a pesar de las fuertes reacciones local y general bien manifiestas.

El método del absceso de fijación es un sistema sencillo que puede aplicar perfectamente el médico práctico en su actuación de urgencia ante un enfermo agitado.
En los sanatorios se acude a veces al absceso de fijación para conseguir una atenuación en la intensidad de las reacciones alucinatorias de antiguos esquizofrénicos o parafrénicos.

En algunos casos puede ser útil la asociación de la piroterapia y del electroshock, en la forma precisada por FUSTER. En algunas ocasiones puede ser beneficioso combinar la terapéutica convulsivante con la provocación de abcesos de fijación de menos de 1 c. c. de esencia de trementina cada tres o cuatro días; de esta manera el Enfermo está más calmado”.





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